Funky train
Hotpie’s Popcorn Pt. 2
North Carolina
Empirismo musical a doble vía; escenarios construidos con brassieres, piropos, tomatazos y rechiflas hacia el mundo musical. Ésta es la jungla.
Me asediaba, intenté alcanzarla varias veces pero siempre llegaba a un lugar seguro, lejos de mi alcance. Me rendí y descansé el inútil matamoscas por un momento, continué con lo que hacía antes de ser interrumpida por ese insecto y, al cabo de algunos minutos, descendió de nuevo para recordarme quién había ganado la batalla.
Durante algún tiempo me pregunté qué habría movido a Monterroso a mirar con cautela cada movimiento de las moscas, sus placenteras paradas en la comida, su orgullo con el que ensordecen al zumbar, su permanente presencia, sus revoloteos incesantes como carceleros en busca de la perturbación, su control sobre nosotros. Más tarde detecté que, más allá de un díptero, sus ojos se habían posado en las palabras: cómo vuelan, cómo persisten, cómo nos taladran, cómo nos traicionan. Me miraba fijamente desde la mesa de centro, abrí la ventana y alcé la cortina, no tuve el valor de matarla.
Llovió muy fuerte y se oscureció la calle en cuanto el servicio de energía eléctrica se tomó un largo receso no anunciado. Tomé un mini radio de baterías que mi mamá me regaló y sintonicé Radioactivo (ahhhhhhhhhhhhhhhhh, qué bonitos momentos aquellos), un “Daydream, I fell asleep amid the flowers” llenó la tarde silenciosa y degradó la voz de la vecina que solía obligar a su hijo a beber su atole quemado.
Regresó la luz y ese cover de Daydream in Blue en honor a Wallace Collection muy distinto a la también memorable interpretación de The Beta Band, salía de mi boca mediante leves silbiditos y, al escuchar el nombre de la banda al aire, no hice más que pensar en beberlo todo. I Monster, uno de los múltiples proyectos de Dan Honer y Jarrod Gosling activó una obsesión con esos tintes de perpetuidad con el que las moscas se mueven entre nosotros.
Gracias a ese aire teñido de trip hop que sopla el Neveroddoreven, segundo álbum de este par de ingleses sheffieldeanos, escuché casi una temporada completa del eco de la mosca que solía habitar la sala entonando “Oh who is she, a misty memory, a haunting face, is she a lost embrace?”. No suelo distinguir muy bien la personalidad de las moscas pero esa me daba la impresión de pretender ser un castrato orgulloso de sus falsos dotes de Farinelli y, después de varias noches, no lo pude soportar.
Entre moscas y palabras hiladas, una a una en cada frase y cada frase en cada canción, la sensación más cercana de verter gotas de jugo de betabel en un líquido transparente y mirarlas adherirse en ese juego ondulante. He de confesar que, cada que bebo el vaso completo, disfruto ver a esos pequeños seres alados bailar break dance, ¿será que así disfrazan su agonía?
Para la juventud conocedora de amables lectores de
Talking to the Universe no es su último disco pero es el primero que yo descubro. Lo comparto para
Y que le puchan a la imagen...
Web Oficial:
http://www.aldolopezgavilan.com/index.html

Hace mucho… mucho… MUCHO tiempo que un disco no me atrapaba de una manera en la que pudiera escucharlo varias vueltas sin cansarme, sin saturarme. Estoy hablando de discos onda el Casa Babylon de Mano Negra, el S.C.I.E.N.C.E. de Incubus, el Farewell Kingdom de World’s End Girlfriend, el California de Mr. Bungle, el …And Justice For All de Metallica, entre otros. Discos que no aturden, que cada canción tiene un lugar idóneo y sobre todo que no les sobra ni falta algo sin importar qué tan fan sea uno del artista. Eso me ha pasado los últimos meses con Carnival Complexia (Intolerancia, 2009) de Clondementto, un disco que entre mis allegados no ha tenido un comentario negativo y que todos le reconocen eso: es un disco que fluye y por más “experimental” que pueda ser considerado no cansa.
Pero hay que ver qué hay detrás de Clondementto, banda oriunda de Guadalajara que aunque consta de una alineación de relativamente reciente conformación ha logrado un amarre musical y enérgico que muchos apenas se acercan sólo mediante la pretensión, mientras que en Carnival Complexia se vive de forma natural.
Con colaboraciones de Los Nena (banda experimental, folkloroide y divertida que ya se ha hecho de culto en México), Andrés Solís (.PIG) y arreglos del mismo Gerry Rosado de Intolerancia, basta escuchar estas canciones, cuatro para ser exactos, para tener clara la variedad musical que ofrecen: soundbytes pa’ quienes les lata ya que vale la pena por el arte, la música, el concepto y el precio.

Desde el 2005 tres discos modestamente han visto la luz bajo la autoría de Au Revoir Simone: Verses of Comfort, Assurance and Salvation, The Bird of Music y Still Night, Still Light, el de este año. Desde el Bird of Music, el director David Lynch ha sido su más ferviente y voraz promotor y fanático. En escena tres mujeres detrás de tres sintetizadores y un xilófono se despiden de Simone, con esa sobriedad y decoro, necesarios, que permiten al músico ser lo que realmente es: la hoja en blanco sobre la que se impone el sonido; y son vehículo de una música tan sugestiva como etérea.
Au Revoir Simone - "Trace a Line"
Au Revoir Simone es el viento que mueve las hojas de los árboles antes de llover, jugar a hacer pasteles de lodo, recolectar pétalos, y los gusanitos que son parte de los arbustos. Es podar el jardín con avidez pueril. Oprimir las ramas de los helechos con los dedos y recorrerla toda, sentir sus brotes para quedarse con todas las hojas en las manos. Au Revoir Simone es hacer esto sin culpa, y sin cortarse, por supuesto. Una sensación por demás recomendable y posiblemente sobrevaluada por mi memoria infantil fuertemente anclada en imágenes veraniegas. Mi afición por jugar con tierra me llevó un día a descubrir la madriguera de una falso coralillo de temprana, muy temprana edad.
Au Revoir Simone - "Shadows"
20 años despues recuperé ese asombro para aproximarme a un descubrimiento igualmente atractivo pero en otro campo: Au Revoir Simone se parece a esa serpiente; es agridulce ,seductor y misterioso. A ratos es de un pop invaluable y otros tantos es como escuchar "Bodysnatchers" en versión femenina. Es adentrarse en un tunel de humedades y raíces, es concretar la expedición, la travesura más osada y aislarla para admirarla.
Primicia: Fuentes confiables nos informaron que Au Revoir Simone tocará en el Lunario de la Ciudad de México el 16 de octubre del 2009.

Desde el principio, algunos coleccionistas acapararon la atención…
miembros distinguidos de los Pijamas a Go Go…
reconocidos vanguardistas…fervientes blueseros…
el fino guitarrista Rolando Chía
Abraham Ríos
(RÍOS, Abraham. Tianguis cultural del chopo, Ediciones AB)
Me regalaron este librito para conocer la historia del Chopo y lo leí en mi trayecto de una hora rumbo a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. En las escasas 76 páginas encontré cientos de nombres de personas que aparecían como leyendas en la historia del rock de nuestro país. Obviamente el 99 por ciento me resultaba desconocido y se hablaba de ellos como si fueran dinosaurios de los que sólo quedaban los huesos.
En el restante uno por ciento encontré a un peculiar personaje que durante todo un semestre le ofreció a mi grupo de Taller de Guión música progresiva de Oxomaxoma y filmes de culto como el documental del Niño Fidencio. El peculiar personaje de calva brillante y playera Lacoste azul cielo es ni más ni menos que el maestro Rolando Chía, ídolo de la guitarra.
Al indagar más (Googlear, claro) en el asunto, resultó que Rolando Chía fue el maestro del taller de guitarra del Chopo durante muchos años. Vivió en Nueva Orleáns tocando con diferentes bandas de Blues; tuvo un programa de radio sobre atmósferas sonoras y colaboró con gente de distintos continentes para hacer grabaciones de música experimental durante los 80`s. Era obvio que tenía que ser su fan.
Si algo tiene el maestro es sencillez. Lo primero que me platicó Chía fue sobre la Fender que se quería comprar y cómo ya casi no le daba tiempo de practicar con el tiempo que le dedica a la Universidad. También, me contó cómo empezó a utilizar sus propias afinaciones en la guitarra al ser autodidacta. Cada vez que me lo encontraba comprando café en la escuela, o de camino al metro, me platicaba de las veces en que había viajado a Estados Unidos a ver a Sonic Youth o de cómo “en sus tiempos” utilizaba el servicio postal para mandar grabaciones en carretes de cinta a Asia, Europa y América y hacer sus colaboraciones de música experimental.
Un día encontré gran parte de su discografía en Internet y se la llevé en discos quemados, él me devolvió dos discos de acetato y un cassette que había guardado por más de veinte años.
El primer día de clases, el maestro Chía preguntó por qué habíamos inscrito la materia con él, alguien dijo que su apellido era gracioso y le recordaba al agua de Chía. Yo no respondí nada porque no sabía, pero ahora ya lo sé.
Otra vez en LA PICCOLA, el Tianguis Musical nos salva con las descargas.
Recomiendo:
En Voz Baja
Sara juega y…
Y el cassette… ¡Que lo ripié yo solito y por eso se escucha acá!
PRODUCTO INTERNO BRUTO-BATELAJES
(Si está mucho más experimentaloso)