1.- Odisea Burbujas - Tema de Inicio 2.- Isao Tomita - Mars (The bringer on war) 3.- The Tornados - Life on Venus 4.- The B52´s - Planet Claire 5.- T-Rex - Planet Queen 6.- Pulp - Someone like the moon 7.- A Certain Ratio - Starlight 8.- Muchachito Bombo Infierno - Luna 9.- Grinderman - Honey Bee (Let´s fly to Mars) 10.- !!! - Must be the moon 11. Peeping Tom - Your Neighborhood Spaceman 12.- Cranes - Astronauts 13.- Patrick Wolf - The Stars 14.- Leonard Nimoy - Music to watch space girls by 15.- Love and Rockets - Holiday on the moon 16.- Beck - Pink Moon (Nick Drake Cover) 17.- Yusef Lateef - Moon cup 18.- ¡Qué payasos! - El gato come lunas 19.- Chuck Jones and the Links - Sputnik hit the moon 20.- The Ukulele Orchestra of Great Britain - Life on Mars? (simultaneus segue) 21.- Sonic Youth - Plastic Sun 22.- Blonde Redhead - Astro Boy 23.- The Evolution Control Committee - The Fucking Moon
1.- The Cookie Monster - If Moon was Cookie 2.- Pink Floyd - Astronomy Domine 3.- Expo 80 - Rolling Space 4.- Isao Tomita - The world of different dimesions 5.- The Dresden Dolls - Modern Moonlight 6.- The Tiger Lillies - Alone with the moon 7.- Juan Gabriel - Luna tras luna 8.- Evangelina Elizondo - La luna se llama Lola 9.- Goran Bregovic - Mesecina Moonlight 10.- Los de Abajo - Los Lunáticos 11.- M´Panda - Salga la luna/El Jako 12.- Radiohead- Subterranean Homesick Alien 13.- Midnight Juggernauts - Into the Galaxy 14.- Control Machete - Rolando por la luna 15. Foals - Red Socks Pugie 16.- Depeche Mode - The Sun and the moon and the stars 17.- Fanfarlo - Comets 18.- Camera Obscura - Lunar Sea 19.- Elbow - Powder Blue 20.- Seal - Heavenly...(Good Feeling) 21.- The Marcels - Blue Moon 22.- The Tears - Apollo 13 23.- Zurdok - Luna 24.- Jim Noir - Forever Endeavour
Audio Llegada a la Luna 2
Gracias a Seco Napoleón por el diseño en portada. Imágenes de Rodrigo Jardón para El domador de estrellas
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Tracklist: Michael Jackson – "Wanna be starti´n someting The Jackson 5 - "Dancing Machine" Petra Haden – “Thriller” Michael Jackson - “They don´t really care about us” Chris Cornell – “Billie Jean” The Jacksons & Mick Jagger – “State of Shock” Tricky – “Brand New You´re Retro” The Prodigy – “The Way It is” Alien Ant Farm – “Smooth Criminal” Michael Jackson - "Beat It" Shinehead – “Billie Jean” Michael Jackson – “Beat it Reggae Remix” Ian Brown – “Billie Jean” The Jackson 5 – “ABC” Caetano Veloso – “Mega Maluca, Billie Jean” Michael Jackson – “Don’t stop ’til you get enough”
De la música y su relación con el teatro, la cultura popular de hoy heredó los conciertos y obvio los musicales. De la música y su relación con la literatura hoy conocemos a la generación Beat (sólo por mencionar un ejemplo que más adelante cobrará sentido, stay tuned) y de la relación con la crítica social, el teatro y la música hoy conocemos el Cabaret.
Si a todo esto le añadimos un poco de Marxismo nos remite directamente al Teatro Épico, legado de la dupla Kurt Weill y Bertolt Brecht, que influyó en los cineastas más top de nuestra época, incluido Von Trier. Pero como es de esperarse, detrás, arriba o delante de cualquier hombre hay una gran mujer, y en este caso está Lotte Leyna, la actriz favorita de los dos asociados. En fin, pura obviedad. Pero es cierto que a estos tres, algo les debemos, y no sólo criticas que siguen vigentes en contextos sociales distintos, sino también un cierto sazón que le da sentido a hacer teatro y a hacer música, y hacer música para el teatro. En parte, a Kurt Weill le merece un crédito por influir un espíritu que formó ciertas rúbricas en Broadway. Recordarlos, revisarlos, releerlos, y en este caso escucharlos a través de las figuras a las que influyeron, es una experiencia que debe ser retomada.
Antes debo advertir lo siguiente: mi perro, melómano pasivo, a quien no le queda otra más que responder corporalmente a la continuidad sonora del espacio que compartimos, tiene un oído particular y sus respuestas son un buen medidor cuando la música está bien hecha. Me di cuenta de esto hace tiempo cuando al poner a Dylan, su cola se movía sin cesar e incluso movía las caderas frenéticamente mientras me obligaba a levantarme del asiento para bailar con él. En este caso, no reaccionó más que con aullidos.
September Song, es un standard teatral-musical creado por Kurt Weill, pero también es el video de un concierto tributo en el 95, uno muy intimo por cierto, en el que se procuró hasta escenográficamente evocar el espíritu Waillesco en la música. September Songs también es el disco que se grabó ese día. De una vez les digo que si son puristas de la música de Weill o del teatro Brechtiano, cierren ahora esta ventana o tómenselo con cuidado, aún cuando hay ejecuciones maravillosamente operísticas por parte de Teresa Stratas y Mary Margaret O´Hara, hay otras muy atrevidas; igual valen la pena ¿qué sería de nosotros sin la cultura del remix? Sobre todo en estas fechas.
Hoy presento un disco que reinterpreta los éxitos de la música de Kurt Weill, es cierto, en algunos casos las despojaron de su carácter teatral, pero nunca les quitaron dramatismo, le ha dado mayor prioridad a la experimentación y readaptación de su música: cada artista plasmó un estilo diferente y radicalmente distinto al de la Alemania Industrial, y justo por eso, no deja de ser interesante, aun cuando han pasado más de 10 años desde la fecha en que se firmó.
Encontramos a la tremenda "Mack The Knife", escrita originalmente en Alemán por Brecht y cuya traduccion introdujo Louis Armstrong a la cultura popular gringa, pues bien, esa irrumpe en sendos platillazos, lamentos performáticos con tubas y toda su instrumentalidad (buee, un tanto sencilla en este caso, pero no por eso desdeñable), con todo el estilo de Nick Cave.
También encontraremos reliquias del pasado como “Pirate Jenny” en voz de Lotte Leyna, la musa, la esposa, el amor de Kurt Weill, co-creadora del personaje de Jenny. Me enteré casi a manera de rumor, que muy a su pesar la obligaron a suprimir su hermosa voz para interpretar a Jenny ( poor Jenny!) en la Ópera de Tres Centavos. Una diva de ese calibre, sólo por amor pelea con su marido y su socio, otros dos egos cascarrabiosos, por defender lo que por derecho, y disciplina, le corresponde, y termina por ceder; para una gran voz, actuar como cantante no profesional, presentarse así, procurarlo y despojarse de la soberbia o el complejo definitivamente es cosa de los grandes, es un acto de profundo respeto al arte.
Otra cuya seductora voz hubiese quedado bien para perfil de cantante no profesional, que seguro hubiese sido una molestia para los estándares de la época, es PJ Harvey; a ella le tocó colaborar en el disco intentando ponerse los zapatos de Lotte Leyna en “Ballad of a Soldier´s Wife”. PJ Harvey le pone toda la crema de sus tacos, y aún así, me quedo con la primera, sin embargo la música quedó maravillosamente acoplada y disonantemente perfecta para la ocasión.
En fin, de entre todas las colaboraciones que lo conforman, contamos con una cartera nada modesta de personalidades intelectuales, refinadas y algunas inesperadas, Lou Reed se encarga de reelaborar aquella que le da nombre al disco: “September Song”; Elvis Costello con “Alabama Song”, y luego The Persuasions en una linda versión vocal de “Oh Heavenly, Salutation”. Para cerrar con broche de oro: el Beatnik William Burroughs y su aguardientosidad, agresión poética y talento performático.
Pero, por si usted, querido lector, pensaba que ya era suficiente, no se deje apantallar con tan poco, no, el sanguinario Mack resurge de entre las cenizas para hacer una segunda aparición, ahora en su versión original, interpretada por el mismísimo Brecht y toda la cosa. Algunas de estas grabaciones son difíciles de conseguir por separado.
Ahí está, para Septiembre o para cualquier época del año, un disco lluvioso, sencillo pero muy carismático, una conjunción lograda entre música culta y música popular, aunque para paladares no tan exigentes.
Aquel día, esta humilde servidora se encontraba ahí, inmersa en una apabullante inmensidad sonora, en un caos ruidoso ultra difícil de digerir: rugidos, motores, voces, silbatos y en el viento un sonido que no le pertenece de forma natural. Se encontraba envuelta por las conversaciones fáticas de esta tremebunda ciudad y un calormarca infierno. Ese diálogo urbano, que cristaliza un acontecer funesto desde el asfalto humeante, le violentaba la piel, los decibeles irrumpían en oleadas de estruendos. Ese ruido tiene esa virtud: es palpable y quema, acaricia, apendeja, desdeña el extrañamiento y no perdona que se le ignore, lo deglute a uno y lo termina por sofocar.
Entre sudores y ansiedades ahí estaba yo, acorazada como tortuga en su concha implorando por un minuto de serenidad: paz para la avenida Reforma y un momento de brisa marina. Imposible que mi plegaria fuera escuchada. Como dirían los gringos: “Focus on your happy place and go there”. Ahí evoqué la imagen de una excéntrica práctica: un cierto camarada citadino robó un poco de arena de la playa, y los sábados, en su azotea, “desvestido” en bañador floreado, frota manos y pies contra esa arena contenida en una palangana, en tanto, con los ojos bien cerrados repite hasta el convencimiento la frase: “Estoy en la playa, estoy en la playa, estoy en la playa, estoy en la playa…” así, tal cual; una envidiable fantasía que sin duda rebasa honrosamente mi propuesta para acreditar socialmente el uso del bañador y la chancla en la Ciudad de México.
Yo requería de un despliegue de creatividad tal como ese para evadir el inminente colapso nervioso ante ese paisaje desconcertador. Entonces sucedió, Jonny Greenwood llegó a mí. Él curó un disco para escucharse en bermuda y bikini, o por lo menos para escucharse mientras el ardor citadino nos somete en la añoranza de una chela, hamaca y arena fresquecita a la sombra de una “palmera borracha de sol”.
Desmond Dekker & The Aces - Beautiful and Dangerous
De modo que en ese momento de extrema desesperación, Greenwood y yo estábamos justo donde debíamos estar, porque es bastante obvio que hay una relación orgánica entre el sonido de la playa, y el del Reggae y el Dub. Además, en esa ritualidad de trance que se experimenta en el acto de escucharlos, hay un idilio con las ganas que transportan virtualmente al confort: algo similar a la hipótesis del Paso Sabroso sobre la experiencia de mear pacheco, sencillamente se siente muy chingón.
En fin, a Jonny Greenwood lo conocemos por ser un guitarrista habilidoso y una ficha estratégica para la música de Radiohead;yo personalmente lo recuerdo con especial cariño por ser una de las figuras estelares del imaginario musical del Rul, mi querido Rul (a quien le prometí esta entrega). Ese es él, el mismo que compiló sus canciones favoritas y las lanzó como álbum para el placer de sus fanáticos y los de la disquera británica Trojan en su 40 aniversario.
Linval Thompson - Dread are the controller
A manera de confesión admito que no soy, ni cercanamente, una devota de estos géneros, pero esto es una auténtica joya para atesorar. Valga la curiosidad por las trayectorias degustativas de un músico impecable; aquellos éxitos de ayer y hoy que fertilizan, cual espermas, una cabeza de radio en amarillo, verde y rojo. Por lo pronto, escucharlo, ahí donde yo estaba, fue como enfrentarme a una gran ola de la que no se espera menos que un buen revolcón. Deviene deseo de llevarse arena en el short como souvenir.