Piccola Música Vol.2

Descarga aquí la compilación del mes de Agosto: Star Tracks: Piccola Odisea Espacial en dos volúmenes 2a y 2b

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Field Recordings from the Sun



Enganchándome del 40 aniversario del alunizaje gringo, hoy me permitiré proponer otra música del diablo, como diría el notabilísimo Paso Sabroso. Esto que presento no es quizás una banda tan disfrutable en estudio como lo es en vivo, y con seguridad, no es relativo a la luna, pero sí refiere galaxias y cuerpos estelares ardientes. Propongo hoy el Field Recordings From The Sun como un buen motivo para adentrarse al space rock de una banda que ostenta sonidos galácticamente exquisitos.


Return to Heaven



Adquirí el disco un 24 de marzo del 2004, en Houston, Texas. Mi súper banda favorita estaba por hacer vibrar hasta los escusados del Verizon Theater con su entonces inédito material que hace referencia a una enfermera, anyway, yo estaba ahí, y fui testigo de una siniestra visión. Cuando las luces del teatro se apagaron, se iluminó a la banda telonera: cinco güeros cheleros que desbordaron al público poco a poco. Nadie sabía quiénes eran.

Beneath the Ice Age


La apática respuesta de los texanos ésta vez se confundía con un unas cuantas bocas abiertas y un silencio extremo provocado por el asombro. Ellos presentaron el “echoplex”: instrumento casi cósmico o espacial, conocido por emitir unos ruidos bastante...oscilantes, sí. Un clon de Kurt Cobain (solo pa´l record) le daba vueltas a una manecilla y con eso bastaba para generar respuestas ensordecedoras de parte de los demás instrumentos. Lo demás eran gritos destemplados, percusiones dignas de un ritual y finas cuerdas sostenidas, hábilmente, en barrigas redondeadas por el alcohol.

ESP



Abajo del escenario las cabezas se movían de arriba a abajo en señal de aprobación, un par de gritos expresaron el cuestionamiento colectivo del momento: Who the $%&/#%%! are you? Ellos respondieron indiferentemente, desde luego. El punto es que ahí, en ese preciso momento, pegada a la baranda que me separaba del escenario, con todo y el ansia juvenil, me fue posible sentir un placentero escalofrío que me dejó sin la menor duda de que estaba ahí, amaestrándome los oídos con pura música “de punta”, experimentaciones que, en ese entonces, había tardado mucho en reencontrar; sonidos que le hacen honor al nombre.

La banda responde al nombre: Comets on Fire.

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CHRIS JOSS: TINNITUS FUNKY





Coloqué los audífonos en mis oídos mientras caminaba y a la siguiente cuadra me percate que tomé un paso como de pantalón acampanado, - ¡esto me está gustando! - dije. Subí el volumen. Mi hombro empezaba a dar brinquitos por sí mismo y mi andar aceleró. Más volumen. Escuchaba un Wah incesante, sí, ese efecto de guitarra y teclados que te hace mover la cabeza atrás y adelante. De pronto, el oído izquierdo pidió tregua. El volumen había llegado a peligrosas consecuencias.

El francés Chris Joss sabe bien de qué hablo. Este multi-instrumentista para quien, según sus palabras, “el jam fue su escuela”, aprendió que tocar y mezclar con audífonos a volúmenes altos y por largos ratos, no deja otra cosa que Tinnitus e Hiperacusia, es decir, zumbido y dolor en los oídos. Es una lástima, Chris Joss no puede tocar en vivo.

Pero cómo no subirle al súbito guitarreo de Table of Contents, rola que como su nombre lo dice nos da la bienvenida al disco Dr. Rhythm (2002). Sí, una cita a oscultarse con el “Doctor Ritmo” entre flangers y Rhodes.




Dada su lesión auditiva, Joss eligió el camino de la ardua grabación en casa y al apego a las posibilidades que los plugins, los multisamples y el mismo Atari ofrecen. Su música es convivencia de instrumentos “reales” con el inmenso océano de oportunidades que brinda un ordenador; una base rítmica apegada al funk y melodías que remontan a sonidos pop de los 60’s y 70’s. Un deleite para quienes gustan de levantar los talones.

Las citas con el médico siguieron para Joss, pero no con el “Doctor Ritmo”. Tropieza, cae y rueda por las escaleras de su estudio, el resultado: el codo derecho roto. Chris pierde flexibilidad en el brazo y para su disco Teraphonic Overdubs (2008) introduce más elementos electrónicos que reemplacen a la batería que no puede tocar. I Want Freedom es un riesgo al bailar, contiene la dosis adecuada de libertinaje para que uno pueda tropezar.



El sonido de Chris Joss me recuerda ese caché para caminar decidido, moviendo la cadera con balanceo adecuado. Y al parecer no soy el único que percibe esa sensualidad ya que el músico francés fue invitado a participar en el documental “Inside Deep Throat”, trabajando con el score original de la mítica película porno.

En Sticks (2009), su más reciente LP introduce nuevos instrumentos a su repertorio: el contrabajo, el sitar, la flauta y las congas reafirman el gran trabajo de producción que Joss realiza en grabación y mezcla. Sonidos por doquier que ponen la oreja a brincar.




¿Y cuál es el colmo de Joss? Parece que los audífonos siguen al francés; Nokia decidió incluir precargado en 3 millones de celulares el video de “Discoteque Dancing” del álbum You've Been Spiked. Así que, tarde o temprano uno se encontrará subiéndole al ritmo, en cita con el “Doctor Ritmo”.








nomás quiero que le piques

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